Por norma general, en los museos no se permite hacer fotografías. Y es algo totalmente natural pues, en cuanto sí se permite, la gente pierde el norte y no sabe aprovechar la oportunidad que se le brinda. Hace poco fui al museo Dalí, en Figueres. Mi sorpresa fue mayúscula al ver que sí podría hacer fotos a las obras del genio Dalí, así que contentísima, preparé mi cámara. Estaba prohibido usar el flash, aunque eso no era problema para mí pues iba cargada con mi f1.8 y, además, mi cámara soporta altas sensibilidades iso de una manera bastante respetable. Sin embargo, cuando entré dentro, pese a ir haciendo las fotos que me apetecía, me horroricé. Perdí la cuenta de la gente que tomaba fotos con flash y de las personas que tomaban fotos de manera automática e impulsiva, sólo porque estaba permitido. Vi, incluso, un chaval que se dedicaba a tomar fotos de todos los cuadros por los que pasaba. Sin ni siquiera mirarlos y, evidentemente, con flash. Me alegro de que los cuadros estuvieran protegidos por un cristal porque, seguramente, reflejó el flash en todas las fotos que tomó ese estúpido. No dudo ni un momento de que en la mayoría de museos está prohibido hacer fotografías por culpa de individuos como ese. En fin, dejo mi mala leche a parte porque agradezco profundamente a Dalí toda su creatividad. Y también agradezco mucho a la gente del museo de Figueres por permitirme hacer fotos a todas las maravillas que este hombre hizo en su vida. Aquí os dejo las fotos, espero que os gusten, estoy contentísima con ellas (:
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